viernes, 17 de mayo de 2013

[Entrenamiento] Resistencia a la velocidad



La resistencia a la velocidad o velocidad resistencia han sido términos que se han utilizado indistintamente y con dudas sobre su fin.
Desde este blog abogamos por un trabajo de las capacidades en función del objetivo y lejos de enredos terminológicos donde llamamos a veces diferente a lo mismo y viceversa.
Como ya comentamos en variadas entradas nuestro enfoque personal a los trabajos de velocidad y resistencia se basa en el proceso metabólico necesario para su desarrollo, así diferenciamos:

Trabajos de intensidad baja en los que nos movemos entre el 40 y el 70% de nuestra FCd. máxima. En estas intensidades podemos trabajar diversas duraciones, de 20’ ó 30' o superiores. Serán trabajos en los que buscamos principalmente regeneración (además de propios del calentamiento…) o en algunos casos la adaptación (tras periodo de inactividad, por ejemplo)

Trabajos de capacidad aeróbica, nos movemos entre 70 y 85% de la máxima, fundamentan la base del trabajo como vimos en las cifras anteriores. Planteamos ejercicios de entre 6’ y 30’ aproximadamente.

Trabajos de potencia aeróbica, entre el 85 y 95%, trabajos exigentes de 3’ a 6’. Son especialmente interesantes para fases de intensidad mantenida, aportando recursos físicos altamente necesarios.

Trabajos anaeróbicos lácticos, sin presencia de oxígeno. Son básicos en el fútbol. Oscilarían entre los 30’’ y 3’si lo que buscamos un trabajo de tolerancia al lactato.
Como sabemos el láctico es el “recurso” que el organismo genera para combatir esa ausencia de O2. Pero su presencia provoca situaciones inestables, sin entrar en detalles, a las que debemos acostumbrar al futbolista.

Y, por último anaeróbicos alácticos, los trabajos próximos ya a la velocidad. Vitales. Menores a 30’’ en los que la fuente energética son los recursos propios del músculo ATP, fosfatos… con inicial formación de lactato (alácticos e inicios de formación).

¿Dónde quedaría aquí la resistencia a la velocidad?

Siempre se ha partido desde la base fisiológica de referencia en la que la velocidad acaba a partir del segundo 30. Esto, insistimos tomado como referencia, hace que entendamos la resistencia a la velocidad como la capacidad de mantener ese esfuerzo a nivel máximo por encima de la barrera de la velocidad.
Resistimos a la velocidad, resistimos buscando mantener ese “pico” de velocidad.

Podríamos hablar, por tanto, de trabajos (con las variables múltiples que existen) que se moverán entre 30’’ y 90’’ de volumen por repetición (a partir de 200 metros y hasta 600 aproximadamente) aunque puede ser más (menos interesante en nuestro deporte) y en los que podemos movernos entre 3 y 6 repeticiones y según la exigencia pongamos de 1 a 3 series (variable, insisto).
Las recuperaciones entre series serían incompletas (30’’ a 90’’) y más altas entre series (3’ o superiores)

En el fútbol

elfarodigital.es
Pero ese término antes explicado tiene grandes visos de trabajo específico atlético.
En el mundo del fútbol el término de resistencia a la velocidad viene utilizándose con un matiz diferenciador (podemos remitirnos a trabajos como los de Sánchez Sánchez y AAVV 2005) entendido como la capacidad de realizar esfuerzos máximos durante el juego de carácter intermitente intercalados con fases más suaves. Es decir, intercalamos momentos anaeróbicos alácticos muy exigentes con metabolismos aeróbicos (trote, caminar…) cercanos o inmersos en la recuperación.
En suma se utiliza para ser capaces de resistir a los esfuerzos de velocidad que se repiten indiscriminadamente pero sin orden durante el juego. La esencia de la resistencia mixta, en suma.

Así se expresan autores como Cuadrado Pino (1996) cuando habla de que es la capacidad de realizar carreras a la máxima intensidad y distancias cortas con pausas de recuperación entre las y la mínima merma en el rendimiento.

¿Cómo entrenar esto?

      Esa diferenciación, fundamentada principalmente en los procesos de recuperación, nos lleva a proponer tres tipos de trabajos para incidir en esta capacidad

   JUEGOS ESPECÍFICOS. El trabajo futbolístico proponemos que vaya encaminado a ejercicios con balón de pautas intensas en los que se intercale, como en el propio juego, una recuperación activa también con balón de intensidad media – baja.
Por ejemplo, pensemos en un sencillo ejercicio en la que en un campo grande se enfrentarían un 9x9. Antes están dándose pases por grupos de 3 (petos diferenciados).
Preparamos una división de ese campo en 2 pequeños. Durante el juego 9x9 y al pitido, en los campos pequeños, jugamos sendos 6x3 en los que los defensores en inferioridad buscan robar bola.
     Los futbolistas están 3’ pases + 5’ 9x9 + 3x60’’ robando (cada trío) + 4’ 9x9 + 3x30’’cada trío + 3’ 9x9 + 1’30’’ pases + 4’ estiramiento. Total: 25’ 

      SERIES ESPECÍFICAS. En la que respetamos los parámetros del trabajo de series pero con acciones de fútbol. Es decir, los 30’’ del trabajo son individuales pero con acciones de conducción, paredes o tiro a gol. 

   SERIES CARRERA. Sin balón y con pautas marcadas. No son ni más ni menos recomendables dependerá de la circunstancia y el momento. Por ejemplo es un entreno muy recurrente para futbolistas en fase de readaptación.

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