martes, 12 de marzo de 2013

[Entrenamiento] El trabajo de fuerza en el fútbol base 1. Benjamines y anteriores


La fuerza es una de las capacidades que más dudas y miedos ha suscitado en el trabajo con el fútbol base y esto ha llevado a, en muchas ocasiones, dejarla de lado por temor a causar daño en nuestros chicos y chicas en edades de crecimiento.

En las siguientes líneas y entradas (esta pretende ser la primera de un ciclo de ellas) intentaré dar una visión personal de cómo poder enfocar el trabajo de esta capacidad de manera muy general y basado tanto en el propio fútbol como en el análisis anatómico y de desarrollo motor.

Será sólo un esbozo de las ideas pero que pretende sentar una idea fundamental: podemos y debemos trabajar la fuerza desde la base pero con sentido, conocimientos y claridad de ideas. 

El enfoque del trabajo de fuerza

Uno de los problemas del trabajo de la fuerza que generan los miedos antes comentados puede haber sido el no haber diferenciado entre el entrenamiento con pesas y el trabajo de fuerza.  
De una manera sencilla debemos diferenciar el trabajo de fuerza con carga extra (por ejemplo, las pesas) de la fuerza sin carga extra (aquella en la que movilizamos nuestro cuerpo). 

Otro aspecto que debemos mencionar en el trabajo de fuerza en jóvenes es el efecto que producirá en nuestros deportistas.
En las primeras etapas la fuerza va a provocar una mejora de la coordinación inter e intra muscular (tanto a nivel interno de fibras como entre los grupos implicados), esto llevará a un efecto de protección articular pero no será hasta los 12-13 años (puede variar) cuando además se logra una hipertrofia (aumento del tamaño muscular) 

Otra diferenciación importante es la realización de ejercicios localizados frente a ejercicios naturales o funcionales. Esto va a ser básico desde las primeras edades hasta el rendimiento más profesional.
Hablaremos de ejercicios localizados para referirnos a aquellos de carácter analítico que inciden en un grupo o grupos musculares concretos en un único plano de movimiento. En general los trabajos de pesas, máquinas de gimnasio o ciertos ejercicios con carga responden a esta definición.
Hablaremos de ejercicios naturales o funcionales para referirnos al trabajo de fuerza pero a través de movimientos que implican situaciones más “reales” y por tanto varios grupos musculares y planos de movimiento.
Estas situaciones “reales” podrán ir desde actividades naturales (saltar, correr, trepar…) a actividades técnicas (trabajos de fútbol específicos). La planificación de estas últimas en situaciones de fuerza es un reto complejo pero fundamental para optimizar el rendimiento (pero de esto nos ocuparemos en entradas posteriores). 

Un elemento más que, en mi opinión, debe valorarse en estos trabajos es la diferencia entre los componentes cuantitativos y cualitativos del movimiento. Así la fuerza, como capacidad física, es un componente cuantitativo claro (junto con la resistencia, velocidad o flexibilidad con sus tipos) pero para que ésta se desarrolle exitosamente es necesario un buen trabajo de las cualidades motrices: coordinación, equilibrio… así como de la resultante agilidad. En suma, que no podemos limitarnos al trabajo cuantitativo.
Esto puede verse en un simple gesto de remate de cabeza donde además de la fuerza de salto es necesaria la colocación óptima respecto al balón, la cadena cinética que optimiza la fuerza o la coordinación para golpear el balón en el punto más alto. No basta con ser el que más salta ni si quiera el más alto del equipo. 

¿Qué buscamos en un trabajo de fuerza en fútbol base? 

Con el trabajo de fuerza en el fútbol sénior pretendemos un claro objetivo: el rendimiento, fundamentado por un lado en la mejora específica (más alto, más fuerte, más rápido), por otro el fortalecimiento que sirva para la prevención de lesiones (ya que con ellas no es posible rendir). 
En el fútbol base ese factor rendimiento debe adoptar un segundo plano ya que otros elementos deben anteponerse y servirán como base para que en un futuro podamos buscar metas más competitivas. O dicho de otra manera, con un buen trabajo de base como el planteado será más eficaz la búsqueda de rendimiento en edades posteriores. O en negativo, sin una buena planificación de base de esta capacidad será más difícil lograr que nuestros futbolistas adultos alcancen sus objetivos.  

El trabajo de fuerza en fútbol base busca que el desarrollo muscular sea homogéneo, es decir, un trabajo general de todos los grupos musculares. 
Para ello, y en función de la edad de crecimiento, veremos como trabajaremos con y sin carga extra y, como vimos, de manera más analítica o funcional pero siempre procuraremos evitar:


 CUADRO 1

El trabajo de fuerza en categoría benjamín y pre benjamín

Algunos autores hablan de los 7 años como edad de inicio del entreno de la fuerza (como Ehlenz y cols., 1990 citado por Hornillo Baz, I. 2010, o Vasconcelos, A. entre otros). Y es que en estas edades si hay algo que tenemos claro en el esquema corporal de nuestros chicos y chicas es su constante crecimiento lo que nos debe llevar a crear situaciones de trabajo generales para fortalecer toda la musculatura a nivel inter e intramuscular pero siempre evitando lo señalado en el cuadro 1. 

Quiero recordar aquí recientes palabras del prestigioso doctor Avery Faigenbaum, profesor en el departamento de Salud y Ciencias del Ejercicio de la Universidad de New Jersey (EE.UU) durante el Simposio Internacional sobre Actividad Física Pediátrica, organizado por la Universidad Europea de Madrid (2011) quien afirmó que "en general, cuando un niño de entre 7 y 8 años es apto para participar en algún tipo de deporte, también lo será para iniciarse en el entrenamiento de fuerza y resistencia muscular".

Todo ello tomando en cuenta una serie de recomendaciones y siguiendo un programa controlado por el preparador físico. Algunas de esas recomendaciones podrían ser, de manera general:

El trabajo de la fuerza en movimientos funcionales no específicos. Es una buena edad para plantear trabajos, siempre sin carga extra, con un amplio espectro de patrones motrices variados. Así podemos trabajar habilidades básicas: lanzamientos y recepciones, giros, saltos…
Todo ello debe procurar trabajarse a nivel de juegos o componentes lúdicos y en ejercicios variados y de no muy larga duración.
El trabajo de fuerza es claramente explosivo, o sea, desarrollando los parámetros con altas dosis de velocidad. Es la fuerza que demanda la edad en base al desarrollo motor. 
Recuerda, en esta edad, planteamos trabajos:
  • Lúdicos
  • Sin carga extra
  • Fuerza en velocidad, rápida o explosiva
  • Movimientos funcionales básicos
  • Incidir en una buena postura
  • Ejercicios de corta duración
  • 1-2 veces por semana

  El trabajo coordinativo en técnicas que requieran fuerza. La edad de estos chicos y chicas supone un buen momento para trabajar elementos técnicos que en un futuro requerirán fuerza pero ahora instauramos los patrones coordinativos. Por ejemplo, trabajos de salto donde golpear a un balón (puede ser de gomaespuma) en el punto más alto a través de los cuales (y respetando las premisas de intensidad, duración, repeticiones, etc. comentadas) interiorizamos los patrones de movimiento poco a poco.  
Con todo ello, una  propuesta de trabajos de fuerza en esa edad podría ser:



Quiero cerrar estas líneas con otra afirmación del mencionado doctor Faigenbaum quien, en la línea de lo propuesto aquí, afirmó que en estas edades se debe aumentar la fuerza muscular, además de mejorar la mecánica del movimiento y las capacidades funcionales como estrategia más eficaz para reducir las lesiones relacionadas con el deporte en jóvenes además de mejorar el rendimiento futuro. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario